30 de julio de 2026

Un, dos, tres, cuatro; somos cuatro

 Llevo un rato pensado qué decir y no se me ocurre nada. Hay muchas emociones pasando por mi cabeza al mismo tiempo; por supuesto, estoy feliz, pero también sé por experiencia que hay que tomarse ciertas cosas con calma. Además, estoy preocupada, por las cosas habituales que este proceso conlleva. Estoy tranquila, ya que no camino hacia lo desconocido (y eso que hay millones de cosas que no se pueden controlar, pero al menos las herramientas las tenemos en casa). Estoy emocionada, estoy nerviosa, estoy expectante. Estoy sorprendida, porque no me imaginaba que esto iba a ocurrir así de rápido, pero al mismo tiempo estoy muy contenta por la suerte que soy consciente de haber tenido. Mucho más, si escucho las historias a mi alrededor acerca de las cosas terribles que les han pasado a personas cercanas. 

Que queríamos que pasara, por supuesto, pero tampoco voy a negar que estoy asumiendo la noticia y un poco... pues eso, en shock. Aunque nunca me voy a acostumbrar a la cara de felicidad absoluta que ponen las personas a las que más queremos cuando se lo contamos. Me parece una de las cosas más bonitas que experimentar en la vida. 



Cosas que tienen que ver, espero sobrevivir al verano. En los días que más me pesen, recordaré las palabras de David Tenant: "tomorrow will come, and this will be a memory". 

13 de abril de 2026

El Caribe azul

 No escribo aquí y me siento culpable. Pero tengo tiempo para sentarme a escribir, y escribo otras cosas que me emocionan bastante más. Tengo que recordar que esto era un acompañante para cuando me sentía sola, y el hecho de que ahora ya no tenga tiempo para divagar sobre mi soledad es algo que, en realidad, debería ponerme contenta. Sin embargo, no me sacudo esa nostalgia que el No'j sigue teniendo y que, probablemente, siempre tendrá. 

Me repito muchas veces que todo es cuestión de etapas, y que ahora mismo, pues no toca No'j. Tocan otras cosas que estoy viviendo todos los días, y no sentarme a contárselas al inmenso vacío que es internet no las hace ni menos reales, ni menos válidas. 

Los naranjos ya tienen flores y las gallinas hoy no están demasiado contentas, porque llueve. Hemos merendado fresas y me estoy obligando a sentarme con Suria (este pequeño descanso es una infidelidad que me permito, porque estoy escribiendo forzada, pero hoy es la única manera). 

Ya volveré a pasar por aquí cuando me apetezca, como si solo paso a rememorar. Ahora mismo, en cuanto termine esta entrada, voy a ver si hay algo en junio/julio de 2024, solo porque me ha dado un arrebato de cariñosa nostalgia. 

Bueno, ya es suficiente, vámonos con Suria otra vez, que me está llamando. 

21 de octubre de 2025

El limonero

Ya tengo mi escritorio frente a la ventana, puedo ver el limonero del vecino y entra tanta luz. Estoy tan contenta. No solo porque la casa ya parece una casa (un poquito más, al menos), sino porque lo que me faltaba ya ha aparecido: un rinconcito para mí. Un lugar para sentarme a escribir, a plumear, a seguir investigando, a tener mis cosas "de tesis". Y, la verdad, estoy muy contenta. 

Además, ya ha llegado la lluvia, y el rumor del agua contra el tejado es absolutamente maravilloso.

11 de julio de 2025

Tu manita

Espero recordar para siempre estos momentos de calma y silencio, en los que se quedan a un lado la locura, las canciones y los bailes locos, para dejar paso a tus ojos grandotes mirándome. Al instante en que estiras el brazo, poco a poco, y me tocas la mejilla con tus deditos. Sin querer apretarla para jugar, sin intención de llevártela a la boca, sin ansia ni risa. Solo con los ojos abiertos mientras me estudias, me miras con atención, me acaricias la cara y me sonríes. 

Siempre (en cada minuto, en cada segundo) pienso que te quiero más que a nada sobre este mundo. Pero es este momento de sosiego y de estar juntas cuando rezo por no olvidarme. No quiero vídeos ni fotos, quiero que en mi cerebro se quede impresa para siempre la sensación que tengo cuando me tocas, cuando me miras, cuando me sonríes. 

Y somos tú, yo, tu manita y mi mejilla regordeta. 

Te quiero tanto que no hay palabra en élfico, ent o lenguaje de Mordor para describirlo. 


Why are there so many songs about rainbows and what's on the other side?

23 de marzo de 2025

Treinta

Feliz cumpleaños, Sam. Siempre vas a ser mi persona favorita.
(Y ahora, para siempre, su espada y su escudo)

13 de febrero de 2025

13 de febrero de 2025

Hoy has llegado. Hoy a las seis y pico de la tarde, después de unos días que se quedan como una nebulosa en mi recuerdo, te he tenido en brazos por primera vez. Y jamás pude imaginarme que querría tantísimo a alguien en toda mi vida. 

Te quiero, mi pequeña. Te quiero muchísimo. 

10 de febrero de 2025

Una semana (o lo que ella quiera)

Verás que el día cae en San Valentín, y yo me voy a reír para el resto de nuestras vidas. Te quiero ya, aquí, en mis brazos, pero no te quiero ya, porque "ya de ya" me viene un poco regular, pero quiero que sepas que te quiero ya, pero si ese "ya" es a partir del día 15, por favor, muchas gracias, como si dependiese de mí o algo. 


Hoy niña, mañana casa. 
Pasado, no sé, un dragón. 

4 de febrero de 2025

"Haz el favor de no gritarme cuando estornudes"

Lo siento mucho, te juro que ha sido si querer. 


No sé qué ataque de risa nos dio el otro día en el salón, pero seguro que tenía que ver con pedos, música neurocientífica y la razón de por qué nuestra pequeña ya no puede jugar en la NBA, porque imagínate que sale Piscis. 

Te quiero mucho, y estoy deseando empezar esta nueva aventura contigo. Aunque te empeñes en romper la pistola de la cinta de embalar, sí, incluso con eso. 


De día viviré pensando en tu sonrisa.
De noche las estrellas me acompañarán.

27 de enero de 2025

37 semanas

Pues nada, desde hoy mismo hasta dentro de casi cuatro semanas, ya puede empezar la fiesta cuando tú quieras. 

No estoy nerviosa. Nerviosa, ¿yo? JAJA, para nada, qué cosas tienes. 


Socorro.

16 de enero de 2025

Unicornios y rotuladores que sangran

Sabes que tu hermano te conoce perfectamente cuando te regala por Reyes un cuaderno con imágenes para colorear de unicornios con mandalas, más un paquete de rotuladores con base de alcohol que sangran como su madre (eso o que el papel es de calidad cuestionable, que todo es posible), para que te entretengas. 

Dios mío, qué regalazo. Con monstruosidades infernales incluidas. 

31 de diciembre de 2024

Feliz Año Viejo

 Nota: esto no lo escribí el 31 de diciembre de 2024, sino casi un mes más tarde, en casa, porque no sé qué estaría haciendo a estas horas el 31 de diciembre de 2024, pero no tenía el ordenador cerca. Posiblemente estuviese llorando a moco tendido, que es lo que me he pasado haciendo todas las Navidades, porque soy un saquito de hormonas y emociones. Y que conste que esto lo digo con toda la ternura del mundo, me despierto mucha ternura cuando lloro.  


Make me bleed if you need to confirm that is something I can do, and I'll paint it red.


Menudo viaje ha sido 2024. En todos los sentidos. 

Para empezar, no pasé por aquí hasta mayo, y todo fue para hacer una recapitulación del año 2024 hasta la fecha con cierta premura. No obstante, hay cosas que se mantienen, como que estoy leyendo mucho, y que en este año he tenido la suerte de encontrar algunos títulos que me han apasionado y me han devuelto la ilusión por leer y escribir fantasía, que al fin y al cabo es una de las cosas que más disfruto en esta vida. 

Recuerdo escribir lo triste que estaba en mayo, apenas una semana de que ocurriese lo más bello, lo más hermoso, lo más me-faltan-adjetivos-para-describirte. Pasaste. Estás pasando ahora, que te noto moverte, y llevas pasando desde algún día del último tercio de mayo. Yo lloraba por ti en marzo, me lamentaba porque no podía tenerte, y de repente estás aquí, casi aquí. Tienes casi más ropa que yo, hay más de tres cosas con tu nombre, las cajas se amontonan en aquella habitación que ha sido de tantos y que será de tantos otros (pero especialmente de las Ñiñas y de Clare). Estoy severamente acojonada porque puedes llegar en cualquier momento, pero al mismo tiempo estoy tan emocionada que no sé gestionar emociones tan grandes. Hay tantas, tantas personas esperando conocerte, tantas personas que ya te quieren sin saber de qué color son tus ojos, que quieren abrazarte, darte besos, hablar contigo... y claro, luego estamos papá y yo. 
Huh. Me he dado cuenta de que es la primera vez que le llamo papá. Pero... bueno, al fin y al cabo, es lo que somos. Tu papá y yo. 


Have you been half-asleep and have you heard voices? 
I heard them calling my name...


En 2024 conocí a muchos de mis bacha personalmente, volví a las montañas con mi padre y mi hermano, caminé por calles europeas con mi madre y mi hermano, comí, leí, bebí todo el té del universo, y tuve que hacerle cambios sustanciales a mi dieta porque la vida. Qué ganas tengo de volver a comer lo que yo quiera, pero ha valido la pena, por supuesto. Estoy orgullosa de cómo progresa nuestra relación, y de cómo estamos creciendo juntos. Estoy también contenta de haber sabido manejar los problemas de siempre un poquito mejor este año. Creo que he mejorado como persona, y eso ya es mucho decir, porque este año ha tenido momentos en los que me he caído francamente mal. 

A lo largo de este año he estrechado más los lazos con una persona que siempre, siempre deseé que fuera muy cercana, pero que nunca había terminado de serlo. No sé por qué, la verdad, ya que yo recuerdo quererla mucho desde siempre. No obstante, tal y como nos ha cambiado la vida a las dos este año, nos hemos acercado más y más. Como ella misma decía, ya es muy complicado que nos separemos, ya que hemos iniciado una de las aventuras más apasionantes y locas de nuestra vida al mismo tiempo. No sabe nadie lo mucho que agradezco tenerla a mi lado en estos momentos. Aunque en agosto vivió una tragedia terrible; yo estuve hablando con ella apenas unas horas antes, y no recordaba la fecha exacta, pero a ella nunca se le olvidará. La quiero mucho. Y nuestro intercambio de audios diarios me da fuerzas cada mañana. 

2024 trajo una nueva vista de la ría y una pared de flores rojas que, espero pronto se vea cubierta de otro color. El azul de la cocina se va, vaya que si se va. En medio de esa otra locura andamos, porque las cosas pueden hacerse de dos formas: o como las hace todo el mundo, o a nuestra manera. Todo a la vez. Porque con lo que sea, con la cabeza, si voy con lo que te doy. Nos vamos a reír toda la vida de esto, porque nos queda la anécdota para siempre. 

Este año me confirmó en muchas, muchas ocasiones lo afortunada que soy, aunque a veces se me olvide y me deje arrastrar por mi versión más catastrofista. He tenido que parar un momento porque the Moon se ha vuelto a atascar en mis costillas, y no sé si tengo ganas de hacer pis o no. Me ha dado la risa. Soy afortunada, muy afortunada. Debo recordarme no dar por sentado el gran regalo que es el amor; de mi familia, de mi pareja, de mis amigos. Es algo por lo que estar agradecida todos los días. 

Así que gracias, de corazón, a la vida que me ha tocado vivir.



Desde luego, este 2024 va a ser muy difícil de superar. Pero el 2025 va a ser todavía mejor. 

22 de noviembre de 2024

Las cosas que aparecen

Muchas veces me he parado a pensar en lo profundamente que me molesta la frase "las cosas llegan cuando dejas de buscarlas". No me voy a meter a matizar, pero en general no es algo con lo que me encuentre de acuerdo. Me parece una frase de azucarillo, de consuelo irritante para alguien que está en medio de un proceso de transición que, desgraciadamente, no está dando frutos. Ninguna de las cosas que ahora nosotros tenemos apareció "cuando dejamos de buscarlas". Es más, aparecieron precisamente porque las estábamos buscando.

Lo que no imaginaba (y probablemente, tú tampoco) es que nos tomaría tan poco tiempo, como aquel que dice, encontrarlas. Es como si, por un momento, la persona con buena suerte fuese yo y no mi hermano. Me consta que hay gente a mi alrededor que lleva buscando las mismas cosas que nosotros durante más tiempo, con muchas más complicaciones, con mucho dolor y mucha fortaleza. Para nosotros ha pasado de forma fluida, aunque también hemos tenido nuestras complicaciones, pero no ha sido un proceso largo y doloroso. 
En marzo estaba llorando porque no podía tener algo que ambos deseábamos con todo nuestro corazón. Aquel fue un disgusto tremendo. Es más, en marzo no fui una buena persona y no me alegré tanto como debiera cuando una muy querida amiga sí lo consiguió. Solo podía pensar en que para mí todavía no había llegado, y cómo eso alimentaba el pozo de mis inseguridades. Fue una época fructífera para ese jinn de color negro que vive en la esquina del salón. 

Bueno. Pues sorpresa. 

No lo pensé entonces (o no me acuerdo de pensarlo), pero en marzo seguramente no me estaba planteado moverme del sitio en el que estoy ahora. 

Bueno. Pues sorpresa otra vez.
La vida, a veces, pasa cuando pasa y como pasa. Quería escribir esto para recordarme, una vez más, que somos personas increíblemente privilegiadas, afortunadas y arropadas, y que tenemos que dar gracias todos los días por nuestra vida. No "nosotros" en general, raza humana, etc. No, qué va. Nosotros. Tú y yo. 


For this night, I can't believe that it's finally me and you, and you and me
Just us, and your friend Steve!
Do-do-do-do-do-do, Steve

19 de noviembre de 2024

Ese llanto a la orilla del mar

Menudo ataque de lágrimas, hacía tiempo que no lloraba tan fuerte. Igual que hacía tiempo que nadie usaba la frase "está haciendo pucheros" para referirse a mí. 

Madre mía, el día de ayer.

Madre mía, noviembre.

Madre mía, la pared con las rosas rojas. 

30 de octubre de 2024

Siempre has sido más listo que yo

"Es que yo no quiero nuevos amigos. Yo quiero a mis amigos."

Cómo nos hemos entendido siempre. No te voy a engañar, sigo llevando fatal que ahora vivas tan lejos, pero qué le hago, si contigo no puedo evitar ser egoísta. 

28 de octubre de 2024

I don't want to live on the Moon

Acabo de reunir un par de canciones en una lista y he roto a llorar. Las lágrimas han sido casi tan grandes como las cuentas de una de las pulseras que llevo en la muñeca derecha. No podía parar. 
Porque la lista lleva tu nombre.
Porque quiero aprenderme las canciones para cantártelas.
Porque eres real, y te siento cada pocos minutos, y no puedo esperar a abrazarte y tenerte en mis brazos.



Será este el sentimiento más hermoso de todos. Tendrán razón todas las canciones, todos los libros, todos los programas. 

No has abierto los ojos y ya te quiero más que a nada. 

27 de octubre de 2024

A los que no puedo dejar marchar

Seguro que mi cerebro tiene motivos para traerme de vuelta algunas imágenes de mi vida (el motivo puede ser la ansiedad, no he dicho que tenga que ser un "buen" motivo), pero ayer estuve pensando, después de hablar por teléfono con mis padres y decirles lo agradecida que estaba de que estuvieran conmigo en esta etapa de mi vida. Estuve pensando en esa gente que ya no está, o está de forma fantasmagórica y translúcida, que está teoría, y de mi absoluta incapacidad de dejarlos marchar. Estoy pensando en varios, pero no voy a dar nombres. Me entristece que sea más de uno. 

La categoría de estas "presencias" varía, por supuesto. 
En concreto, hay uno que está prácticamente desintegrado, como un jinn abandonado en un rincón al que le queda tan poco de su cuerpo que podría pasar por un objeto transparente. Y sin embargo, no dejo de darle consistencia física cada vez que miro hacia ese rincón y le recuerdo. Por qué, me pregunto, ya no hablamos. Por qué dejaste de responder. Por qué dejé de hacer aquello que hacía que la relación funcionase. Por qué se ha perdido aquello que hacía de nuestra relación algo maravilloso y que, yo creía, sería para un rato más largo.
Aunque, si lo pienso, todas las veces que me ha pasado esto siempre me ha invadido la sensación de brevedad. De pensar "esto tendría que haber durado más tiempo".
No eres el primero, criatura transparente. No, tristemente no eres el primero. Y a pesar de toda la experiencia acumulada, soy incapaz de dejar de preguntarme qué podría haber hecho para impedir que desaparecieses. O tú o nuestra relación, pero vamos, al caso es lo mismo.

Después está el agravante de mi situación actual. Obvio. No sé de dónde me he sacado el entitlement que me posee a veces, cuando me acuerdo de esas personas translúcidas y pienso "chica, pues no les supondría ningún esfuerzo preguntarme cómo estoy". No estoy hablando de cortesías absurdas ni de compromisos, porque claro, toda esta gente se supone, se supone, que me quiere. Que son o se consideraron amigos hace un tiempo. Si ya me ocurre sin estar como estoy ahora, que el demonio de la rebeldía se me sube a los hombros y dice "pues los móviles funcionan igual para mí que para ellos", pues imagínate ahora. 
Entonces me enfado. Entonces pienso "que les den", y me pongo a hacer otra cosa, a pensar en la gente que sí que está. 

Luego vuelvo a acordarme y me pongo triste de nuevo. Digamos que no entiendo, porque a mí no me pasa, esa sensación de "he pensado en escribirte pero no lo he hecho". A no ser que te pille en una situación muy compleja, no comprendo que alguien piense en ti y no escriba. Es algo que me supera, porque yo no soy así, y no puedo ponerme en su piel. Me parece marciano. Tan absurdo como pensar que se tiene sed, pero no se va a por agua. 
Me da igual que tengan sus vidas, se supone que soy parte de ella. Y sí, requiero de mantenimiento, no te jode. No soy una amiga cactus, que la riegas una vez cada tres años y ya, contenta. High maintenance, lo llaman algunos. Pues bueno, y qué. Ya no me da vergüenza decir claramente que lo necesito. Attention demanding, pues claro. Como todos, lo que pasa es que aquí cada uno con sus movidas y cómo lo lleve.
Entonces me enfado y pienso "mira, ya me da igual". Hasta que deja de darme igual, o hasta que de verdad la presencia se desvanece, y ya no me entristece acordarme.

Algunas de estas personas a las que echo de menos han sido partes fundamentales de mi vida. Me han acompañado en momentos clave, en mis "eventos canónicos", que ahora está muy de moda usar esa expresión. ¿Por qué ya no están? ¿Es cierto que la gente está solo para un rato y luego desaparece? Menuda mierda de certeza, sinceramente. Gente tan importante no debería desvanecerse así como así. O, al menos, no llegar a establecer vínculos tan estrechos y tan necesarios. 

No lo entiendo. Esta es la historia de mi vida.
No creo que nunca lo comprenda del todo, la verdad. 

Pero, de verdad.
Si pensáis en mí...



¿Por qué no llamáis nunca?

9 de octubre de 2024

"No me gorrinees"

Oscilando entre la felicidad, la ansiedad extrema y ser Lisa Simpson y decir "niños, tráiganle a mamá su palanca". Para mí que va a ser eso lo que me tiene tan absolutamente bloqueada, o cansada, o ambas al mismo tiempo, porque por qué limitarse a una única emoción, cuando puedes hacerte un cóctel de puta madre que te tenga con cara de pelusa durante varias horas de la tarde. 

Ya empiezan a no cerrarme los abrigos, y la verdad es que mirarme al espejo es al mismo tiempo bonito y terriblemente deprimente, porque tengo la cabeza comida con el estándar de cuerpo normativo y, claro, ahora mismo voy camino de convertirme en una ballena varada en la playa de Cádiz. Aunque todo el mundo me dice que estoy muy guapa, que no se me nota de espaldas, que irradio una energía muy bonita... no puedo evitar, en mis días más malos, pensar que estoy horrible. Es poco justo, es además irreal (si tengo que confiar en los demás, que me ven de bulto redondo y yo no), pero es inevitable, me temo.

Ya me sentiré más guapa. Cuando te tenga en brazos, creo que mi propia fealdad es algo que me voy a plantear poco, al menos al principio, cuando esté mirando a tu padre con cara de pelusa para decirle "y el manual de instrucciones dónde se supone que está".


Lavender's blue, dilly-dilly, lavender's green.
When I am king, dilly-dilly, you shall be queen.

13 de septiembre de 2024

La chiquitina

Tengo tantas ganas de conocerte y darte besos. Aunque hace dos días me puse el primer vaquero comprado a propósito y casi me da un síncope, porque ya no se puede esconder que soy una ballena varada en la playa de Cádiz. ¡Aunque todo el mundo me dice que estoy muy guapa! 

Guapa vas a ser tú. La cosa más bonita que jamás hayan visto nuestros ojos. Es increíble la cantidad de amor que todo el mundo está derramando sobre ti y sobre nosotros, y creo que hablo por los dos cuando digo que somos muy, muy afortunados. Como también lo serás tú. 

Hace poco (el mismo día del pantalón, que para eso justo me lo puse) recibimos una noticia que, en lugar de estresarme como pensé que haría, me liberó. De verdad. Me quitó un peso de encima que no sabía que estaba cargando, y entre eso y las buenas noticias entregadas por las hadas y los gnomos (gracias, María, por seguir siendo un ser de luz), siento una nueva energía, más tranquila, más sosegada, que me alegra y me ayuda a no quedarme dormida encima del teclado. Aunque, claro, eso está resultando últimamente un reto. Uno que estoy fallando. 

Madre mía, qué sueño tengo. Pero es viernes, tengo la barriga llena de ricos espaguetis boloñesa, y todo apunta a que van a ser unas horas de trabajo bastante relajadas. Tranquilamente me comía otro plato de espaguetis, también te digo.


Cosas que tienen que ver, qué enganchada estoy al musical de EPIC y qué consciente soy de que abuso de la confianza de Umberto y del cariño que me tiene, solo para que me explique qué es verdad, qué es mentira y qué cosas nos gustan o no de las canciones. 

6 de septiembre de 2024

Ha salido la luna

Esta noche ha salido la luna.

Y la han traído de la mano dos personas encantadoras, un gnomo de los bosques y el hada que le avisó de que necesitábamos ayuda. Gracias. Gracias, de verdad, de corazón.


See the moon is rising. 
She has come to take the heavens for her own.

31 de agosto de 2024

El pico de la Caca (y otras cumbres conquistadas)

No nos habíamos dado cuenta de que hacía años (en plural, qué terrible) que no íbamos a la montaña los tres juntos. Como antes, como siempre. Y fue poner un pie en el norte (el otro, no en el que regularmente vivo) y percatarme de todo lo que lo echaba de menos. De lo mucho que necesitaba el frío, las montañas inmensas, la piedra abrasada por la nieve, el viento y el sol... y a vosotros completando la fotografía.

Hemos sido grandes aventureros, tanto que hasta hemos conquistado y bautizado el Pico de la Caca, porque vaya tela, después de visitar unos búnkeres que "total, esto está al lado". Me cago en la leche, al lado. Al lado de la cumbre, la madre que me trajo. Hemos encontrado arándanos y frambuesas salvajes, cosa que nunca había visto (y nos los hemos comido, vaya), y nos hemos "perdido" sin perdernos realmente subiendo a unos lagos que nos costó tanto encontrar en el mapa como en la ruta. Por supuesto, nos hemos metido en el agua, hemos comido bocadillos riquísimos y hemos contemplado la inmensidad de un mar de nubes desde lo alto de una cumbre. La niebla ha descendido mientras lo hacíamos nosotros y hemos dejado un manolito al borde del acantilado; no para que nadie se tire, hombre, sino para que se sienten a admirar las vistas que a nosotros nos dejaron anonadados.

Cómo me gusta compartir con vosotros, aunque no siempre estemos de acuerdo. Cómo me ha gustado pasar estos días en vuestra compañía, aunque Kaka nos haya hecho ver Hot Shots y Baba se haya dormido a mitad de Encanto. Hay que pagar un precio, qué le vamos a hacer. 

Ah, y que no se nos olvide que "arranqué la puerta de una nevera", Baba la puso en su sitio y que, encima de todo, nos invitaron a cenar. Porque la vida es así de graciosa, aunque a veces en las crisis parezca que todo va ir tremendamente mal y se llore en la parte de atrás de un coche.